2026/01/16

El uso correcto de los antibióticos

Los antibióticos han supuesto uno de los avances más importantes de la medicina moderna, ya que permiten combatir infecciones causadas por bacterias y han salvado millones de vidas desde su descubrimiento. Sin embargo, su eficacia depende en gran medida de un uso correcto y responsable. Conocer cómo actúan, cuándo deben utilizarse y por qué no son efectivos frente a los virus es fundamental para evitar errores comunes. El mal uso de estos medicamentos puede generar graves consecuencias, como la resistencia bacteriana, un problema de salud pública que afecta a toda la sociedad. Y en este blog hablaremos sobre todas esas cuestiones tan importantes.

Los antibióticos son medicamentos que sirven para evitar y curar daños causados por culpa de bacterias. Su “tarea” esencial es quitar las bacterias o evitar que crezcan, apoyando así al sistema inmunitario para frenar las dolencias. 

Los antibióticos hacen su trabajo de modos distintos según la clase que sean. Algunos deshacen la pared de las bacterias, lo que causa la muerte de la bacteria; otros frenan la creación de proteínas o cambian acciones básicas como la copia del ADN. Debido a estas formas de actuar, las bacterias no logran seguir viviendo ni tener más copias. 

Hay que saber la diferencia entre bacterias y virus. Las bacterias son seres vivos de una sola célula que logran vivir y copiarse solas, mientras que los virus requieren adentrarse en células para así poder multiplicarse. Por este motivo, los antibióticos no valen contra los virus, como los que hacen que tengamos gripe o un catarro normal. 

El mayor descubrimiento de los antibióticos arrancó en 1928, cuando Alexander Fleming descubrió la penicilina, la cual es capaz de actuar sobre la pared celular bacteriana, suponiendo así, un gran paso adelante en la medicina de hoy en día, salvando millones de vidas desde su descubrimiento.

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El uso de antibióticos debe de estar siempre supervisado por una persona cualificada y requiere una prescripción médica obligatoria para acceder a ellos. Esto quiere decir que únicamente un médico te puede dotar un antibiótico, para que lo tomes, en qué dosis, cuántas horas debes de esperar para volver a tomar y cuánto tiempo tienes que prolongar en el tiempo el antibiótico, tras verificar que la infección es bacteriana y que el fármaco es el correcto. 

Es fundamental respetar estrictamente la dosis, los horarios y la duración señalados en la receta. Aunque los síntomas mejoren antes de completar el tratamiento, no debe interrumpirse antes del tiempo indicado, ya que suspenderlo prematuramente puede permitir que algunas bacterias sobrevivan y se vuelvan resistentes al antibiótico. 

Además, no se deben reutilizar antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores ni compartirlos con otras personas, ya que podrían no ser efectivos para la infección actual o resultar perjudiciales para los demás. 

El uso inadecuado como automedicarse, tomar dosis incorrectas o utilizar antibióticos para infecciones virales no solo no cura la enfermedad, sino que también favorece la aparición de bacterias resistentes, un problema grave de salud pública. 

El mal uso de los antibióticos es un problema frecuente que tiene importantes consecuencias para la salud individual y colectiva. Una de las prácticas más comunes es la automedicación, cuando las personas toman antibióticos sin receta médica, utilizando medicina sobrante de tratamientos anteriores o consejos de terceras personas. Esto puede provocar que el antibiótico no sea el adecuado para la infección. Además, muchos antibióticos se usan innecesariamente para tratar infecciones víricas, como la gripe o el resfriado, frente a las cuales no tienen efecto alguno, ya que solo actúan contra bacterias.

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Otro problema importante es el abandono del tratamiento antes de que este acabe. Cuando el paciente deja de tomar el antibiótico antes del tiempo indicado, algunas bacterias pueden sobrevivir y volverse incluso más resistentes aún. A esto se suman los efectos secundarios, como reacciones alérgicas, trastornos digestivos o daños en la microbiota intestinal, que pueden afectar a la salud a largo plazo.

La resistencia a los antibióticos ocurre cuando las bacterias desarrollan la capacidad de sobrevivir a los medicamentos los cuales están diseñados para eliminarlas. Este fenómeno se produce de forma natural, pero se acelera rápidamente debido al uso excesivo e incorrecto de antibióticos en humanos. Cuando las bacterias se exponen repetidamente a estos fármacos, las más fuertes sobreviven y se multiplican, transmitiendo su resistencia.

El desarrollo de bacterias resistentes tiene graves consecuencias para la salud. Infecciones que antes eran fáciles de tratar pueden volverse peligrosas, aumentando la duración de las enfermedades, las hospitalizaciones y la mortalidad incluso. 

La resistencia bacteriana es una amenaza a largo plazo porque reduce las opciones terapéuticas disponibles y pone en riesgo avances médicos como cirugías, trasplantes o tratamientos contra el cáncer, que dependen de antibióticos eficaces. Por ello, se considera un problema global que requiere la colaboración de gobiernos, profesionales sanitarios y ciudadanía para frenar su avance y proteger la salud 

La prevención del mal uso de los antibióticos es una responsabilidad compartida entre pacientes, profesionales sanitarios y la sociedad en general. El paciente debe seguir siempre las indicaciones médicas, no automedicarse y completar el tratamiento prescrito, aunque los síntomas desaparezcan. Por su parte, los profesionales sanitarios tienen el deber de recetar antibióticos solo cuando sean realmente necesarios y de informar adecuadamente sobre su uso correcto.

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La educación y concienciación son claves para que la población comprenda los riesgos de la resistencia bacteriana y la importancia de un uso responsable. Además, las medidas de prevención, como una buena higiene, el lavado de manos y la vacunación, ayudan a reducir la aparición de infecciones y, por tanto, la necesidad de antibióticos. Actuar de forma responsable hoy es esencial para garantizar tratamientos eficaces en el futuro.


Bibliografía:

Centers for Disease Control and Prevention. (s. f.). Datos y estadísticas sobre el uso de antibióticos. https://www.cdc.gov/antibiotic-use/es/data-research/facts-stats/index.html 

Ciencia UNAM. (s. f.). Resistencia antimicrobiana, un desafío de salud pública. Universidad Nacional Autónoma de México. https://ciencia.unam.mx  [foto3]

Comunidad de Madrid. (s. f.). Uso prudente de los antibióticos. https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/uso-prudente-antibioticos 

Invdes.com.mx. (2018). Alerta la OMS sobre superbacterias mortales ante el excesivo consumo de antibióticos. https://invdes.com.mx/politica-cyt-i/alerta-la-oms-sobre-superbacterias-mortales-ante-el-excesivo-consumo-de-antibioticos/ [foto2]

La Vanguardia. (2019, 4 de julio). Conoce la penicilina, el descubrimiento que revolucionó la medicina. https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20190704/463278770877/penicilina-descubrimiento-revoluciono-medicina.html  [foto1]

Organización Mundial de la Salud. (s. f.). Resistencia a los antibióticos. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/antibiotic-resistance 

Organización Mundial de la Salud. (2025, 13 de octubre). La OMS advierte sobre la resistencia generalizada a los antibióticos comunes en todo el mundo. https://www.who.int/es/news/item/13-10-2025-who-warns-of-widespread-resistance-to-common-antibiotics-worldwide 

Sanitas. (s. f.). ¿Qué son los antibióticos? https://www.sanitas.es/biblioteca-de-salud/enfermedades-y-trastornos/infecciones/que-son-los-antibioticos 

Wikipedia. (s. f.). Alexander Fleming. https://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_Fleming 

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