2026/01/15

Relación entre hábitos de vida y cáncer

La evidencia científica demuestra que determinados hábitos de vida influyen en gran medida en el desarrollo de algunos cánceres. El tabaquismo sigue siendo hoy en día el principal factor evitable, el cual aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón y afecta incluso a personas no fumadoras expuestas al humo. Se ha encontrado también que el consumo de alcohol está vinculado con la aparición de ciertos cánceres. Asimismo, la obesidad favorece a alteraciones hormonales, las cuales pueden provocar la proliferación de la células, lo cual genera tumores. De igual manera, se ha demostrado recientemente, que la excesiva exposición a la luz solar, incrementa notoriamente el riesgo de cáncer de piel. Por todo ello, resulta imprescindible la adopción a estilos de vida saludables para prevenir un cáncer.


El cáncer es una enfermedad que surge cuando algunas células del cuerpo se multiplican descontroladamente y se extienden por otras partes del cuerpo. En 2025 se registraron 296.103 nuevos casos de cáncer, un 3,3% más que en 2024. Algunos de estos casos surgen por factores inmodificables, como son las mutaciones genéticas hereditarias o espontáneas.  Sin embargo, muchos cánceres están influenciados por hábitos de vida modificables que llevan las personas. Y es que un 40 % de los cánceres son provocados por la acción de agentes externos que actúan sobre el organismo, como puede ser el excesivo consumo de alcohol o tabaco. Este artículo analiza cómo determinados hábitos de vida influyen en el riesgo de desarrollar cáncer. 


El tabaquismo: 

En España se diagnostican anualmente más de 30.000 casos de cáncer de pulmón, y entre el 80-90% de estos nuevos diagnósticos se dan en fumadores o recientes ex-fumadores. Las personas adictas al tabaco tienen un riesgo de 10 a 20 veces mayor de desarrollar cáncer de pulmón que las personas no fumadoras. El riesgo aumenta cuanto más cigarrillos son fumados al día, más años se lleva fumando y antes se ha empezado a fumar. 


El riesgo de padecer cáncer procede del humo del tabaco, que está compuesto por unas 4000 sustancias diferentes, de las cuales 69 son consideradas tóxicas y cancerígenas. El riesgo de padecer cáncer también está presente en personas no fumadoras que inhalan el humo del tabaco, aunque en menor medida. De las 8 millones de personas que fallecen al año por causa del tabaco, alrededor de 1,3 millones son personas no fumadoras expuestas al humo ajeno. 

                                                                                           Tomado de ABC. (28-10-2015).

El alcohol: 

En 2018, se diagnosticaron en la Unión Europea aproximadamente 45.500 nuevos casos de cáncer de mama en mujeres atribuibles al alcohol, de las cuales 12.100 fallecieron. También se diagnosticaron 59.200 casos de cáncer colorrectal asociados al alcohol  en hombres, de los cuales murieron 28.200. 

Se ha demostrado que aproximadamente el 12% de todos los cánceres tienen una relación directa con el consumo de alcohol. El excesivo consumo de esta sustancia provoca especialmente cáncer de boca, esófago, garganta, hígado, mama e intestino grueso. 

El alcohol puede dañar al ADN, el cual controla el crecimiento y funcionamiento de las células. Si el ADN queda dañado, las células pueden empezar a multiplicarse de forma descontrolada, y por tanto, generar un tumor.  

Y es que, todos los tipos de bebidas alcohólicas son un factor de riesgo que aumentan las probabilidades de  padecer cáncer, tanto las cervezas y el vino, como los licores más fuertes. 



La obesidad:

Actualmente la aparición de 13 tipos de cáncer, entre los que destacan el cáncer de mama, el de colon y recto y el de hígado, están relacionados con el sobrepeso. 

A día de hoy, hay una línea de investigación abierta sobre la relación entre obesidad y cáncer, y aunque no esté totalmente claro, los motivos de esta relación apuntan a cambios en el entorno hormonal, a alteraciones metabólicas y al exceso de grasa en el abdomen. 

  • Cambios en el entorno hormonal: el exceso de grasa produce una inflamación crónica, la cual altera el funcionamiento del tejido adiposo, que provoca la liberación descontrolada de hormonas sexuales como estrógenos y andrógenos. El aumento de la concentración de estas hormonas en la sangre estimula el crecimiento anormal de células en órganos cercanos, pudiendo convertirse en malignas. 

  • Alteraciones metabólicas: el sobrepeso suele estar asociado al síndrome metabólico, el cual implica altas concentraciones de colesterol y gran resistencia frente a la insulina. El cuerpo, al no poder usar bien la glucosa, produce más insulina y estos altos niveles de insulínicos favorecen al crecimiento tumoral. 

  • Exceso de grasa abdominal: la grasa acumulada en el abdomen puede infiltrarse a órganos cercanos, como es el hígado, aumentando así el riesgo de desarrollar cáncer. 


La exposición solar:

La exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV) del sol es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel. Más del 90 % de los cánceres de piel están relacionados con una exposición solar prolongada sin protección. La radiación UV puede dañar el ADN de las células de la piel y provocar mutaciones que favorecen el crecimiento celular descontrolado y la formación de tumores malignos.

El riesgo aumenta especialmente en personas con piel clara, antecedentes familiares de cáncer de piel o que han sufrido quemaduras solares frecuentes, sobre todo durante la infancia y adolescencia. Las quemaduras solares intensas duplican el riesgo de desarrollar melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo. Además, la exposición acumulada a lo largo de los años incrementa la probabilidad de padecer otros tipos de cáncer cutáneo.

Por otro lado, el uso de cabinas de bronceado artificial también aumenta el riesgo de cáncer de piel, ya que emiten radiación UV en altas concentraciones. La prevención se basa en evitar la exposición en horas de máxima radiación, usar protector solar y ropa adecuada.

                        Tomado de Quemaduras Solares, por Dra. Rebeca Ordovás. (11-07-2023). 

Muchos cánceres pueden prevenirse modificando hábitos de vida. Evitar el tabaco, limitar el consumo de alcohol, mantener un peso saludable y protegerse del sol son medidas fundamentales para reducir el riesgo de desarrollar cáncer y tener una mejor salud general.


Referencias: 

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